¿Sabes de dónde proviene el término luna de miel?

Fotografía de Andreas Ronningen

 

Honeymoon. ¿Qué bien suena verdad? Parece muy lógico pensar que después de una boda, los protagonistas se merecen un viaje romántico, pero… ¿Sabes de dónde procede este concepto y cuánto ha tenido que evolucionar para terminar convirtiéndose en unas merecidas vacaciones?

 

Este descanso que hoy en día es una delicia para aquellxs que consiguen engañar a sus jefes contándoles que han encontrado su media naranja, años atrás, para otros, no fue tan divertido.

 

Al principio de los matrimonios, este viaje de recién casados ni existía, pero cuando todo esto empezó, no creáis que era un viaje de placer. Se trataba simplemente de un viaje para visitar a aquellos familiares, amigos y conocidos que no habían podido asistir a la boda. Nada de vacaciones, nada de todo incluido. Más bien, todo compromisos.

 

Fotogafía de Annie Spratt

 

Pero con el tiempo, lxs enamoradxs empezaron a darse cuenta de que les gustaría tener un poquito más de intimidad y hacer de estos días, un viaje inolvidable. Cuando vieron que de esto podían sacar un pellizquito las agencias de viajes, se dieron cuenta que esto tenía que tener un nombre. Un buen nombre. Ya sabéis, no obtenemos un buen resultado sin un buen marketing… Y aquí viene cuando un grupito peculiar entre historiadores y creativos se sentaron para llevar a cabo el conocido brainstorming, aprovechando que llovía (y no tenían muchas ideas).

 

Cuentan las leyendas que, siglos atrás, los recién casados debían consumir una bebida alcohólica fertilizante llamada “hidromiel”, una mezcla fermentada entre agua y miel. De esta forma, se aseguraban que ese primer mes de casados iba a ser de lo más fructífero. Además, la miel es ese alimento incorruptible, que se vuelve más dulce a medida que pasa el tiempo, por lo que (si todo va bien), debería tener cierta similitud con el matrimonio.

 

Fotografía de Emre Gencer

 

Y lo de luna, más bien es para hacer referencia al periodo lunar de 28 días, que solía ser la duración del tramo más productivo de la relación, donde se ponía a prueba la fertilidad de muchos. Con todo esto, llegaron pronto a la conclusión: luna de miel sonaba bien y tenía sentido: un periodo largo y dulce.

 

Así que si te lo quieres tomar en serio, dile a tu jefa que tu amor es verdadero y que ¡necesitas un mes entero!




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